lunes, 18 de mayo de 2009

El libro tibetano de los muertos

Un libro mítico entre los libros míticos. La clave de la inmortalidad. El viaje más temible y anhelado por el hombre. ¿Pueden los hombres imaginar que la vida que una vez conocieron solo es la cárcel de la que debemos salir? Un libro sobre la libertad última, eso es el Libro Tibetano de los muertos.

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El Bardo Thodol, nombre original del libro, significa “Liberación mediante la audición en el plano posterior a la muerte”. El nombre pomposo de “El libro tibetano de los muertos” se le puso en occidente para asociarlo con otro libro famoso sobre la muerte “El libro de los muertos egipcio” y de esa manera ayudar a su popularidad con la consecuente mejora en las ventas.

Lo primero que se debe diferenciar del Bardo Thodol respecto a otros libros esotéricos es su carácter religioso y filosófico. El libro es una de las piezas fundamentales del pensamiento y cultura tibetana. Un equivalente a la Biblia para los católicos. Esa importancia del libro lo separa de otras lectura “esotéricas”. Claro, alguno podría preguntarse si entonces lo que basta para separar a un libro de fantasía de los libros serios y espirituales es su antigüedad y su uso por una religión o corriente filosófica. Pero quizás ese hecho sea la prueba de la superioridad de los grandes libros religiosos. A pesar de lo fantásticos que puedan parecernos, captan en ellos la esencia del pensamiento humano y sus cavilaciones acerca de los grandes misterios del universo. Además, a partir de ellos se originan grandes corrientes de pensamiento que organizan sistemas éticos y marcos teóricos de organización social. Algo profundo se encuentra en sus páginas que golpea con fuerza la conciencia humana. Imposible pensar en los mismos efectos para una obra como “Caballo de Troya” de J.J. Benítez.

El Bardo Thodol explica básicamente como se debe preparar el muerto y los que lo guiarán desde el mundo de los vivos para pasar el período latente entre la vida y la muerte. Es importante para entender este libro tener algunas nociones sobre la doctrina budista. Los budistas, una de las grandes religiones de la humanidad, creen profundamente en la reencarnación. Además consideran que esta vida que llevamos está signada por el dolor. Solo liberándonos de esta existencia o vida podremos alcanzar la felicidad o el Nirvana. Ahora, liberarnos de este plano de la existencia no es tan sencillo como suicidarnos en masa, debemos previamente seguir una estricta de meditación y renuncia a todo aquello que nos liga a este mundo: posesiones materiales, sentimientos, etc. Adicionalmente para la religión budista no existe el concepto como un paso a la nada o al infierno. Para los budistas todo sigue en el eterno sansara y nos reencarnamos continuamente, dependiendo de nuestro comportamiento el poder reencarnar en una gacela que vive constantemente en terror para escapar de las fieras o poder reencarnar en un hombre rico y poderoso. Pero la vida nunca acaba, sigue en constantes reencarnaciones.

El concepto de la reencarnación dejaría a muchos occidentales temerosos de la muerte, como yo por ejemplo, muy felices. Al no existir la muerte que me lleva a la nada o al infierno puede estar tranquilo, mi mente no dejará de percibir. En el caso de los budistas orientales es todo lo contrario, debemos liberarnos de esta vida de sufrimiento. Esta liberación puede ser en vida mediante la iluminación como lo hizo el gran Siddharta o mediante el período (o Bardo) de 49 días que es el estado intermedio entre la vida que acaba y la vida que se reencarna. Ese tiempo que los occidentales consideran muerte para los tibetanos solo es un estado intermedio entre el fin de una vida y la reencarnación en otra.

Como se anticipa en el propio título del libro, la liberación se alcanza mediante la audición. Un grupo de monjes tibetanos preparan el cuerpo del muerto que un iniciado pueda recitar los versos del libro en presencia del difunto y así guiarlo en su camino por la etapa intermedia. Es una segunda medida, ya que también se espera que el muerto haya leído el libro previamente y lo recuerde al momento de pasar por los diversos momentos del estado posterior a la muerte.

El fin último de la recitación no es conducir el alma del muerto lo más rápido posible a su nueva encarnación. Lo que se busca con la recitación es que el muerto pueda despertar a la etapa de iluminado y liberarse del espiral de las encarnaciones. Esto que puede parecer sorprendente para un hombre occidental no lo es. Basta con pensar en que la iluminación consiste en entrar a una existencia superior en la que todo es felicidad y en la que nos fundimos para la eternidad con el absoluto. Afortunadamente esto es algo que construimos nosotros con nuestro conocimiento.

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Uno de los pasajes más inquietantes del libro tibetano de los muertos es aquel en el que se presentan visiones terroríficas al muerto. Espantosos demonios acosaran al difunto durante este estado intermedio y él deberá vencerlos recordando que solo son producto de su imaginación y que solo aparecen para perturbarlo en su camino a la liberación. Una vez que supere esa etapa podrá volver a sentir el deseo de un cuerpo que contenga el alma y regresar en una nueva reencarnación o superar este último escollo, renunciar a volver en un cuerpo material y liberarse con la iluminación del Nirvana.

Este clásico universal del siglo VIII se le atribuye según la tradición budista tibetana a Padma Sambhava, monje budista que fundó la corriente de los monjes lamas. También cuenta la tradición que al sufrir los monjes lamas severas persecuciones por su religión se enterraron o escondieron varios libros con las enseñanzas del Bardo Thodol para que se conservaran a lo largo de los años. Luego serían desenterrados por monjes escogidos, maestros tertones, que serían en algunos casos reencarnaciones de los primeros monjes lamas.

Afortunadamente, gracias a la revolución digital que tenemos, todos los interesados podemos disfrutar de la lectura de este gran libro en este enlace gratuito. Como un último dato estimado lector, le indico que este libro comparte una de esas extrañas tradiciones de los libros sagrados. Se dice que aquel que lo lea al menos una vez en la vida se salvará de todos los tormentos de la muerte. Disfrute su lectura.

Alberto Alejos

domingo, 17 de mayo de 2009

Ramandis,expertos del yoga

Cabría esperar que fuesen los Yoguis (o Gorakhnāthis) los expertos en Hatha Yoga, puesto que a su fundador Gorakhnāth se le considera como el “inventor” del Hatha Yoga (aunque éste sistema sea en realidad mucho más antiguo); sin embargo, hoy en día, son sobre todo los Ramandis quienes lo practican, por lo que he podido comprobar.

De hecho, hay muy poco sādhus que practiquen Hatha Yoga, excepto quizá al principio de su práctica.


Este Baba practica yoga diariamente y finaliza su paṅk-agni tapasya colocando el mundo en su cabeza. Esta postura es emblemática para la vida de un sādhu, pues “invirtiendo todos los valores”, actuando de forma contraria a la naturaleza humana, trata de acelerar la iluminación.

Patañjali

Los Yoga-Sutras de Patañjali es el tratado básico de yoga, datado entre unos doscientos años A.C. y trescientos D.C. Patañjali no fue el inventor del método, sino que sistematizó las doctrinas y técnicas tradicionales.

Las técnicas del Hatha Yoga pudieron haber sido desarrolladas por los antiguos chamanes y hombres-medicina en los tiempos prehistóricos del “Dios Cornudo”.

En el curso de muchos siglos, estas técnicas se desarrollaron más a fondo y hasta cierto punto fueron sacralizadas por los Tántricos. Éstos, además de utilizarlas para sus rituales ocultos, profundizaron en los ejercicios físicos y de respiración para adquirir energías sobrenaturales, que entonces era básicamente lo que se pretendía conseguir.

En la práctica del Hatha Yoga, el cuerpo, la respiración y la mente se consideran como un todo funcional, en el cual la acción de uno afecta a los otros dos.

El control del cuerpo a través de la práctica de distintas posturas disminuye el ritmo de la respiración; a su vez, el control de la respiración apacigüa las “olas” de la mente, conduciendo eventualmente a un estado de conciencia pura e imperturbable.

Aunque los ejercicios de yoga tienen que practicarse de forma conjunta, al ser el cuerpo el vehículo material para todas las funciones y ser más fácil de manipular, constituye el objeto primario de atención.



Ramatma Das

Prāṇa

Otro aspecto de la respiración que es preciso ejercitar y controlar es el prāṇa. Ésto es la “fuerza vital”, el “aire vital”, que no es el aire en sí, sino una parte imperceptible de él --para los sentidos ordinarios.

Prāṇa penetra el cuerpo con la respiración y circula a través de una red imperceptible de canales sutiles de energía, los nāḍīs.

La captación de prāṇa puede aumentarse mediante ejercicios de respiración, es decir, mediante prāṇayama, y puede conducirse a distintas partes del cuerpo mediante posturas yógicas y concentración mental.



Ramnath Giri en padmasana

Āsanas


Las distintas posturas, conocidas como āsanas, limpian los nāḍīs, estimulan el flujo de prāṇa y facilitan un padmāsana perfecto, o postura del loto, para que pueda mantenerse durante mucho tiempo sin molestia.

Padmāsana es la postura básica para todos los ejercicios mentales y de meditación, puesto que alinea los nāḍīs, los “centra” en el cuerpo, y los inmoviliza.

A excepción de los Aghoris, todos los sādhus son vegetarianos.

Pero hay algunos Babas, especialmente entre los Ramanandis, que se conocen como Phalaharis y comen solo fruta, arroz y algunos vegetales “silvestres”.

Y hay unos pocos, todos Ramanandis, que restringen su dieta incluso aún más y se alimentan solo con leche, los Dudhadharis.

La leche es más que un simple alimento físico; como uno de los cinco productos de la vaca sagrada es una sustancia espiritual.

Todos los sādhus ayunan en el ekādaśī, el undécimo día después de cada luna llena y cada luna nueva, en que los vegetarianos comen el alimento de los Phalaharis, los Phalaharis toman solamente leche, y los Dudhadharis beben solamente agua.


Narayana Das, el santo dirigente de un importante ashram, es un conocido “bebedor de leche”. Desde hace más de cuarenta años, su único alimento ha sido dos vasos de leche al día.

Además, algunos siguen una dieta selvática, comiendo solamente alimentos no cultivados, o siguiendo una mono-dieta.

Algunos sādhus mantienen que incluso sería posible vivir solamente a base de agua, ya que así se hacía antiguamente, o incluso más increíble todavía, vivir solamente de aire.

Este rumor llegó incluso hasta Europa en el siglo XIV, con el Livre des Merveilles, que afirmaba que había gente en la India que “vivía del aire” o del “aroma de las flores”.

Via: Yogadarshana

lunes, 11 de mayo de 2009

Brahmari, la respiración de la abeja


Este Pranayama menor es uno de mis favoritos. En las clases tanto niños como adultos disfrutan de su práctica , ya que ayuda a mejorar la sensación de embotamiento del mundo, de contaminación sonora y visual a la que sometemos al sistema nervioso.Su práctica diaria durante 5 minutos ayuda a activar el S.A.R.A, un sistema regulador de nuestro cerebro que filtra los estímulos sensoriales. Refresca nuestra mente, disipando el embotamiento, armoniza y relaja antes de dormir.

En bhramari prânâyâma se emite un sonido similar al zumbido de una abeja, tanto durante la inspiración como durante la espiración.

Este sonido puede asimilarse también al de un ronquido voluntario, sostenido y uniforme, o al de la letra “N” en la pronunciación de la palabra “mango”.




Durante la práctica de bhramari se efectúa shanmukhimudra.

TEXTOS CLÁSICOS

Inspirar rápidamente, produciendo el sonido del vuelo de un abejorro, y expirar a continuación con lentitud (después de efectuar kumbhaka), produciendo el sonido del vuelo de una abeja; con la práctica de este ejercicio, los grandes yoguis experimentan una felicidad indescriptible en sus corazones (Hathayogapradipika, 2.68).

El yogui debe practicar puraka y kumbhaka tapándose los oídos con las manos, pasada la medianoche y en un lugar donde no se oigan los animales ni ningún otro ruido. Entonces se escucharán varios sonidos en el interior del oído derecho. Al principio se oirá como el canto de un grillo, después, sucesivamente, como el sonido de la flauta, el ruido del trueno, el de un escarabajo, el de campanas, el del gong metálico, trompetas y timbales, miridanga, tambores de guerra y dundubhi. Practicando diariamente este kumbhaka, se conocen todos estos sonidos. Finalmente, se escucha el sonido anahata, que proviene del corazón. Este sonido origina una resonancia, y en esa resonancia hay una luz. La mente debe sumergirse en esa luz. Cuando la mente se concentra profundamente, se alcanza paramapada (la sede mas alta de Vishnu). Con el dominio de este bhramari—kumbhaka se obtiene el samâdhi (Gherandasamhita, 5.78-82).


SHANMUKHI MUDRA.


Se trata de una técnica para ayudar a cerrar (sellar) los canales de los sentidos (ojos, oídos, fosas nasales y boca) con los dedos de las manos ( prathyahara).

Se utilizan las puntas o las yemas de los dedos: los pulgares taponan los oídos, los índices y los dedos medios se apoyan suavemente sobre los párpados cerrados, los anulares cierran las fosas nasales presionando ligeramente justo donde finaliza el hueso de la nariz y, finalmente, los meñiques se apoyan en las comisuras de los labios cerrados.

Las uñas de los pulgares deben mantenerse muy cortas para taponar los oídos con sus puntas. En su defecto, presionar con las yemas el trago (pequeña protuberancia cerca de los oídos) sobre los agujeros de los oídos.

Cuando se utiliza este mudra de forma permanente, la respiración se efectúa aflojando la presión ejercida por los dedos anulares y regulando con su ayuda el flujo del aire a través de una u otra fosa nasal, si es preciso.

Los codos permanecen levantados a la altura de los hombros para que los brazos estén paralelos al suelo.

La concentración debe dirigirse a la visualización de luces, causada por la ligera presión sobre los párpados, y al sonido interior de vacío, causado por el taponamiento de los oídos con los pulgares. Este mudra permite experimentar una profunda interiorización.

TECNICA

— Espirar profundamente y adoptar shanmukhimudra.

— Efectuar una inspiración profunda por ambas fosas nasales produciendo un sonido agudo zumbante.

— Presionar con los anulares para taponar ambas fosas nasales, mientras se retiene la respiración con los pulmones llenos.

— Aflojar mulabandha, destapar ambas fosas nasales y espirar lenta y profundamente emitiendo un sonido grave similar al zumbido de una abeja. De forma opcional, se puede frenar ligeramente la salida del aire con ayuda de los dedos anulares.

— Presionar con los anulares para taponar ambas fosas nasales, mientras se suspende la respiración con los pulmones vacíos.

— Esto constituye un ciclo. Continua efectuando los ciclos correspondientes al programa de prácticas.

— El ritmo de la respiración debe ser 1:1:2:1


Beneficios


Disminuye la presión sanguínea. Elimina la ira, ansiedad y tranquiliza la mente. Elimina dolencias de la garganta, fortalece y mejora la voz.

Contraindicaciones

Bhramari no presenta contraindicaciones, pero no debe forzarse los pulmones ni practicarse tumbado sobre la espalda. Dentro de una secuencia, bhramari se realiza después de kapalabhati y nadi sodhan, e inmediatamente antes de la meditación.

Esta nota está dedicada Malala y Sebastián, mis alumnos de Yoga Blog. Adopten con amor su práctica y verán cómo la mente se refresca de todo cansancio y se relaja armónicamete.

Namasté!

domingo, 26 de abril de 2009

(Yoga) Darshana-Upanishad Doctrina Secreta del Sistema (Yoga)


Esta upanishad es un texto de redacción clásica, en el sentido de que se presenta a
si misma como las enseñanzas dadas por el liberado Dattatreya al sabio Samkriti. Por
otro lado, las materias enseñadas se exponen en el orden natural, calcado sobre el
de las indicaciones del ashtangayoga de Patañjali. El mismo título sugiere que se
intenta resumir las enseñanzas existentes, lo cual convierte la obra en uno de los
últimos textos existentes en este género de literatura.
Sin embargo, los autores han intercalado en diversos lugares del texto lecciones
concernientes a materias que no figuran en los yogasutras. Así, por ejemplo, la teoría
de los nadis (canales por los que circulan los alientos vitales) y una larga explicación
sobre la geografía del cuerpo sutil (con sus montañas, ríos y lugares de
peregrinación). De la misma forma, se modifican ligeramente y se amplían a diez los
preceptos ético-morales (yama y niyama).
La yogadarshanopanishad esta dividida en diez khandas (capítulos o secciones) de
longitud desigual. Resulta sorprendente la desproporción que existe entre estos
distintos capítulos: diez estrofas (slokhas) para el samadhi frente a cincuenta para el
pranayama, apenas seis estrofas para dhyana, cuando se dedican mas de sesenta
para hablar de los nadis. Muy probablemente los autores de la Upanishad pensaron
que carecía de utilidad repetir las claras y precisas enseñanzas de los yogasutras
sobre cuestiones de técnica, pero que era misión suya comunicar algunos de los
comentarios que les hacía su guru. Así por ejemplo, en el capítulo consagrado a
dharana (fijación de la atención sobre un solo punto) no se dice nada sobre la técnica
a emplear para lograr esta inmobilidad del complejo mental, pero enseña que los
adeptos harán bien en utilizar dharana para reconocer en su cuerpo la presencia de
los cinco elementos con las divinidades que son sus guardianes. En este terreno, la
upanishad eligió dar una enseñanza paralela, complementaria de la que contienen
los textos básicos; al hacerlo, nos transmite, sin duda, las lecciones originales del
maestro que dirigió su elaboración.

El interés de la yogadarshanopanishad radica, pues, esencialmente en las doctrinas
esotéricas referentes a la anatomía sutil y su analogía con el mundo terrestre: los
nadis son rios provistos de lugares sagrados (tirthas). Estos lugares de peregrinación,
frecuentados por los devotos de las diversas sectas hinduistas, son en el cuerpo sutil
puntos privilegiados que deben ser reconocidos con la ayuda del guru. Igualmente, se
relaciona la circulación del prana en el cuerpo con el paso del sol a través del
zodíaco.
No menos interesante es reparar en que la yogadarshanopanishad se esfuerza en
reconciliar el vedanta con el yoga; el “leit-motiv” del texto es que atman es idéntico a
brahman y que éste, siendo esencia pura, trasciende absolutamente el mundo de los
fenómenos; en último término se duda de la existencia del universo, ya que los
autores llegan a afirmar que no existe mundo fenoménico (X.3), posición extrema que
da lugar a la negación de todo lo que no es brahman: el propia samsara
(transmigración) no es sino una ilusión carente de realidad.
En consecuencia, el “fruto” del yoga es, para el adepto, tomar conciencia con ayuda
de la meditación y otras prácticas que conducen al samadhi, de que nada existe
(fuera de brahman). Si lo logra adquiere ese estado de soledad trascendental
(kaivalya) que ya los yogasutras proponían como objetivo a quienes iniciaban el
camino del yoga.
CAPITULO PRIMERO: YAMA

I.1. El gran yogui Dattatreya, magnánimo señor, es él, vishnu, el grande, el de los
cuatro brazos, que reina absolutamente sobre la ciencia del yoga.
I.2. Así pues, su discípulo favorito, Samkriti Maharshi, un día que estaba a solas con
su santo guru, inclinándose ante él, le habló juntando las manos en señal de respeto.
I.3. «Enséñame, señor, esta ciencia del yoga, con sus ocho miembros, pues sé que
conociendola me convertiré en un liberado en vida (jivanmukti)».
I.4. Vishnu le respondió: «escúchamen bien Samkriti, te voy a enseñar el yoga».
I.5. Los ocho miembros son: abstenciones (yama), observancias (niyama), posiciones
(asana), control de la energía fundamental (pranayama), abstracción sensorial
(pratyahara), concentración (dharana), meditación (dhyana) e interiorización completa
(samadhi).
I.6. Las diez abstenciones son: no causar daño, comunicarse con sinceridad, no
robar, moderación en los placeres sensuales, compasión, ecuanimidad, fortaleza de
espíritu, confianza (en alcanzar el objetivo), moderación en la dieta y limpieza.
I.7-8. No causar daño a nadie en acto, palabra o pensamiento, es ahimsa, según el
veda, pues atman esta presente en todo, inaccesible a los sentidos, en todos los
seres.
I.8. Reconocer a atman en todo es el ahimsa verdadero, como afirman los sabios.
I.9-10. Lo verdadero es lo que se percibe por la visión, el oido y los otros sentidos,
pues todo lo que existe es brahman, como dicen los que saben.
I.11. No codiciar con el pensamiento el bien ajeno, sea paja, oro, joyas o perlas, es la
honradez.
I.12. Y en el atman no ver su contrario, es ser mas honrado aún: así se expresan los
que saben.
I.13. Practicar la moderación sensual, aplicando tu espíritu sin distracción a la
búsqueda de brahman, y absteniéndote de las mujeres en acto, palabra y
pensamiento, incluso de tu propia esposa, salvo en los dias siguientes a la regla.
I.14. Tener compasión es contemplar al prójimo en acto, palabra o pensamiento,
como si fueses tú mismo: así se expresan los que saben.
I.15. Comportarse siempre de la misma forma con respecto a cualquiera, hijo, amigo,
esposa, enemigo, es ecuanimidad.

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I.16. La octava abstención (fortaleza de espíritu) es no ceder a la debilidad de
encolerizarse contra los enemigos, aún cuando ellos te provoquen.
I.17-18. Fortaleza de espíritu es saber que el conocimiento despierta por el
renunciamiento al mundo y el estudio de las escrituras sagradas, conjuntamente con
la fe en lo que afirma el veda: "yo soy atman y nada más".
I.19. Se progresará en el camino del yoga ahuyentando la gula del alimento que se
sirve.
I.20-22. Mantener limpio el cuerpo frotándolo con barro y agua: así se purifica el
exterior.
I.21. Pero no hay que olvidar la pureza de espíritu que consiste en saber que se es
puro en el fondo de uno mismo.
I.22. Pues el atman es puro, a diferencia del cuerpo que es impuro: quien lo olvide,
aún lavando su cuerpo, lo perderá todo, como el insensato que, dejando el oro, coge
el puñado de tierra.
I.23-24. El yogui que se sacia con la ambrosía de conocimiento tras haber
abandonado el mundo no tiene ningún deber que cumplir.
I.24. Si imagina tenerlo no tendría derecho a ser llamado sabio.
I.25. Conocer atman es comprender que no existe nada que valga la pena hacer en el
mundo; así pues, es preciso, por medio de las abstenciones, llegar a comprender el
atman como idéntico al inmutable brahman.

jueves, 23 de abril de 2009

FILOSOFÍA DE LA INDIA

1. La filosofía de la India es una especie de teología, pues que viene a ser un comentario o exposición de la doctrina religiosa contenida en sus libros sagrados llamados Vedas. Su Dios es Brahma, la sustancia única; nada existe fuera de ella ni distinto de ella; lo que no es ella no es realidad, es una mera ilusión, un sueño. Por esta ilusión que llaman maya nos parece que hay muchos seres, distintos, obrando los unos sobre los otros; pero en realidad no hay más que uno, principio y término de todo, acción y pasión, o más bien unidad simplicísima, idéntica, de la cual salen esas apariencias de ser, y adonde van a perderse como las gotas del rocío en la inmensidad del Océano. Algunos han creído descubrir en la doctrina de los Vedas un rastro del misterio de la Trinidad, en los tres nombres que dan a Dios: Brahma, Vichnu, Siva. Brahma en cuanto crea, Vichnu en cuanto conserva, Siva en cuanto destruye y renueva las formas de la materia.

2. Uno de los dogmas fundamentales de la religión de la India es la metempsicosis o transmigración de las almas, las cuales, si han obrado bien, reciben por recompensa la íntima unión con Brahma, o más bien la absorción en el ser infinito, y si se han conducido mal, son castigadas pasando a otros cuerpos más groseros.

3. Al parecer, muchos creen encontrar en la doctrina de la India el panteísmo puro; respeto la opinión de estos autores, pero me atrevo a dudar de que esté bastante fundada. Verdad es que el decir que nada existe sino Brahma, y que todo cuanto no es él se reduce a meras ilusiones, parece indicar la doctrina de la sustancia única, que es todo y que se revela bajo distintas formas, meros fenómenos en cuanto se las quiera distinguir del ser en que radican; pero si bien se reflexiona, sería posible que en semejantes expresiones hubiese algo de la nebulosa exageración que distingue a los pueblos orientales, y que la significación genuina no fuese el panteísmo puro, a la manera que se quiere darnos a entender. He aquí las razones en que me fundo.

4. La doctrina de los Vedas nos habla de la sustancia única, alma universal, vida de todo; pero también nos habla de emanaciones sucesivas por las cuales explica la formación del mundo. Nos dice que Brahma, queriendo multiplicarse, creó la luz; que la luz, queriendo multiplicarse, creó las aguas, y que éstas, queriendo también multiplicarse, crearon los elementos terrestres y sólidos. Aquí vemos seres distintos, que no es fácil componer con la unidad absoluta, entendida en un sentido riguroso.

5. La aplicación de la doctrina teológica a los destinos del hombre parece confirmar la misma conjetura. No admitiendo más que una sola sustancia, y asentando que cuanto no es ella no es más que apariencia ilusoria, no se puede sostener la individualidad del espíritu humano, y mucho menos aplicarle premios y castigos. Una simple apariencia, un fenómeno que no encierra nada real, no es susceptible de premio ni de pena. Hemos visto que la doctrina de la India profesa este dogma como fundamental, estableciendo la inmortalidad del alma y señalándole premio o castigo, según haya sido su conducta: luego admite la responsabilidad personal en toda su extensión, y por consiguiente la individualidad de ser responsable. De dos almas, la buena, se une después de la muerte con Brahma, la mala es relegada a un cuerpo más grosero: ¿cómo se concibe esta diferencia en los destinos si no se admite que cada una de ellas es una cosa real, y que son realmente distintas entre sí?

6. Las aplicaciones sociales que se hacen de esta doctrina religiosa también indican multiplicidad. Brahma no produjo todos los hombres iguales; distinguen éstos en cuatro castas: el Brahman, el Kchatriya, el Vaisya y el Sudra. El Brahman es el dueño del todo; Brahma le constituyó sobre todos los demás hombres; y lo que éstos poseen se lo deben a él. Por el contrario, el Sudra nació únicamente para servir a las clases superiores: primero a los Brahmanes, después a los Kchatriya y a los Vaisya. Aquí se nos ofrece no sólo distinción, sino también diferencia entre los individuos de la especie, lo que no es posible conciliar con la unidad absoluta, tomada en sentido riguroso.
El modo con que explican la producción de las castas indica también una distinción incompatible con la unidad. Brahma produjo de su boca al Brahman, de su brazo al Kchatriya, de su muslo al Vaisya y de su pie al Sudra; en lo cual vemos una serie de cosas no sólo distintas, sino diferentes.

7. Se conocen en la India varios sistemas. El Vedanta, llamado así porque tiene por objeto explicar la doctrina de los Vedas: su fundación se atribuye a Vyasa. El Sankhya trata con especialidad del alma y de sus relaciones con el cuerpo y la naturaleza, proponiéndose principalmente señalar los medios conducentes a la felicidad eterna. Admite en el alma tres calidades: bondad, pasión y oscuridad o ignorancia; atributos que considera como comunes a todos los seres, incluso el primero; lo cual no concuerda muy bien con la infinidad que los Vedas reconocen en Brahma. Este sistema tiene dos ramificaciones: la una fundada por Kapila, la otra por Patandjali. El Nyaya se ocupa de la dialéctica, o más bien de los fundamentos de ella, pues que la teoría de la certeza es uno de sus objetos principales: su fundador es Gotama. El sistema de Kanada, que algunos miran como una ramificación del Nyaya, desciende de las teorías sobre la certeza, al método para llegar a ella. Establece seis categorías: sustancia, calidad, acción, general, particular y relativo. Son notables por los puntos de contacto que tienen con las de Aristóteles. Algunos han creído encontrar en la filosofía de la India el verdadero silogismo. También se halla en la doctrina de Kanada el sistema de los átomos, a los que mira como primeros elementos de los cuerpos, bien que les atribuye calidades especiales; así, en este punto, el filósofo de la India tiene cierta semejanza con Demócrito y algunos físicos modernos.

8. La distancia de los tiempos, las dificultades de la lengua, la diversidad de costumbres, las variedades y subdivisiones de las sectas, y otras circunstancias, hacen sumamente arduo el llegar al exacto conocimiento de la filosofía de la India, y mucho más el distinguir con precisión lo que hay en ella de propio y lo que tiene recibido. En esas grandiosas ideas sobre Brahma se nota la huella de las tradiciones primitivas sobre un Dios, ser infinito; en la doctrina de las emanaciones se halla, bien que harto desfigurada, la idea de la creación; siendo digno de observarse que el orden de la producción de la luz, de las aguas y de la tierra, tiene cierta analogía con el de la creación, tal como se la refiere en el primer capítulo del Génesis. En los tres atributos de Brahma será permitido ver un rastro de la idea de la Trinidad, y al notar que al alma se le dan también otros tres, no es infundada la conjetura de que hay en eso una vislumbre de las doctrinas del Génesis, donde se nos dice que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Las indicaciones de Platón y otros filósofos griegos sobre el augusto misterio de la Trinidad, manifiestan que esta idea no era del todo desconocida de los paganos; y es creíble que los griegos la habían adquirido en sus viajes por Oriente. «Los progresos hechos en las investigaciones asiáticas —dice Wiseman— han dejado fuera de controversia esta suposición.» El Upnekhat, compilación persa de los Vedas, traducida por Anquetil Duperron, contiene varios pasajes aún más análogos a las doctrinas cristianas que las alusiones de los filósofos griegos. Solamente citaré dos, sacados de los extractos que hizo de esta obra el conde Lanjuinais: «El Verbo del Criador es también el Criador, y el gran hijo del Criador, Sat (es decir, la verdad) es el nombre de Dios, y Trabrat, es decir, tres veces haciendo uno solo.» (Discursos sobre las relaciones que existen entre la ciencia y la religión revelada.)

9. Tocante a los destinos del alma, también se descubren en la filosofía de la India las huellas de las tradiciones primitivas. Por de pronto hallamos la distinción entre el cuerpo y el alma, la inmortalidad de ésta y su premio o castigo después de su vida sobre la tierra. El castigo es la transmisión a un cuerpo más grosero, emblema de abatimiento y abyección; el premio es la íntima unión con Brahma, en lo cual no es difícil reconocer la huella de la visión beatífica que como dogma profesan los cristianos y que fue revelado al hombre desde su creación.

10. Estas ideas, purificadas de los errores con que las deslustra y confunde la filosofía de la India, encierran un fondo de grandor que muestra a las claras su origen. Esas mismas tendencias panteísticas indican la exageración de la idea de lo infinito, que fue depositada en la cuna del linaje humano, y que se ha ido transmitiendo a las sucesivas generaciones. Me parece fácil elevar esta aserción sobre el rango de una mera conjetura. Dos medios tenemos para llegar a una doctrina: la razón o la revelación. En la infancia de la Humanidad, la razón está poco desenvuelta; y la escasez de método de que adolece la filosofía de la India es de ello una prueba concluyente. Toda doctrina que toma por base la unidad, si es hija de procedimientos racionalistas, ha de venir después de largos trabajos filosóficos; pues que el mundo, lejos de presentar a primera vista la unidad, nos ofrece por todas partes multiplicidad y variedad. ¿Por qué, pues, se halla en la cuna de la filosofía no sólo la idea de unidad, sino su exageración? Claro es que esto no puede explicarse sino apelando a un hecho primitivo, y de ningún modo por el método racionalista. Esta observación, fundada en los más severos principios ideológicos, me parece que vuelve contra los enemigos de la verdad las armas que ellos emplean para combatirla. «Cuanto más nos remontamos en la cadena de los siglos, dirán ellos, más arraigada encontramos la idea de la unidad.» Es cierto, responderemos nosotros; lo que prueba que esta grande idea no ha dimanado de ningún método racionalista, sino que ha sido comunicada al primer hombre. Cuando vosotros la convertís en el panteísmo, lejos de progresar en ella la adulteráis; repetís lo que hicieron los pueblos groseros: a la pureza de la verdad primitiva sustituir el caos.

Jaime Balmes

domingo, 19 de abril de 2009

Tibet, arte y música .








http://www.harrerportfolio.com/Relics.html

Dedicado a mis excelentes alumnos de los Seminarios de Yoga.
Ayer fue un día de grandes sorpresas al verlos tan despiertos, tan dedicados al conocimiento y tan fuertes en la humildad que se requiere para entrar en la senda del Corazón del Silencio.

Un abrazo de luz
Adriana

domingo, 12 de abril de 2009

Los Vedas


Vedas significa revelación. La palabra está formada por vid, generalmente traducida como saber. De allí que vidya sea conocimiento y avidya, ignorancia. Esa raíz vid se relaciona con idea en griego, video en latín y wit en inglés.
El interés de los Vedas está en el enfoque que debe tener el hombre sobre sí mismo, fundamentalmente para escapar del mundo material y natural , pues todo esto está lleno de ignorancia y sufrimiento, culminando en la muerte y en un eterno retorno.
Los Vedas se dividen en cuatro:
1) Rig Veda: de rig, sagrado, aproximadamente del 1500 a.C., contiene los himnos a los dioses;
2) Sâma Veda: de saman, cántico, contiene los himnos de sacrificios y ritos;
3) Yajur Veda: de yajus, ritos del sacrificio, contiene los aspectos prácticos de la liturgia;
4) Atharva Veda: el más reciente de los Vedas, aproximadamente del 800 a.C., contiene las oraciones y deberes sacerdotales.
Los Vedas contienen a su vez:
Mantras e Himnos;
Brâhmanas: comentarios y explicaciones de los himnos y normas rituales;
Aranyakas o Tratados de los Bosques: textos de los ermitaños que no practicaron los rituales y se retiraron a los bosques a meditar en los Vedas;
las Upanishads: los textos que narran en forma de mitos e historias las creencias religiosas y filosóficas de la India. Los más antiguos se remontan al 800 a.C.
Entre esos textos que forman las Upanishads se encuentran el Ramayana y el Mâhâbharatha, y dentro de éste el más conocido es Bhagavad Gita (o, simplemente, Gita). Todos estos escritos tomaron su versión definitiva aproximadamente en el 200 d.C. Todos estos textos estudiados así reciben el nombre general de sruti-sastra, o sea las escrituras que deben ser oídas.
  • de: Las Miradas de la India, en Presencias de lo Sagrado, Daniel López Salort, Ed.Konvergencias, 2004.