sábado, 20 de junio de 2009
So Ham. La meditación del Yo soy
“Soham” significa “yo soy El, yo soy Brahman”.
“So” quiere decir “El”. “Aham” quiere decir “yo”.
Este es el más grande de todos los Mantras.
Este es el Mantra de los Paramahansas y Sannyasines.
Este es el Abheda-Bodha-Vakya que expresa la identidad del Jiva o alma individual con Brahman, el Ser Supremo.
Este Mantra aparece en el Isavasya Upanisad: “Sohamasmi”.
“Soham” no es otra cosa que OM.
Quita las consonantes S y H y tendrás OM.
“Soham” es OM o el Pranava modificado.
Algunos prefieren “Soham” a OM, porque lo encuentran más conveniente y fácil para asociarlo con la respiración. Además no hace falta hacer ningún esfuerzo para hacer Japa -repetición- de este Mantra.
Con sólo concentrarte en la respiración, observando sólo el aliento, ya es suficiente.
La meditación en “Soham” es lo mismo que la meditación en OM.
Algunos repiten un Mantra compuesto: Hamsah-Soham-Soham Hamsah.
Antes que practiques Soham Dhyana o meditación en Soham debes practicar la doctrina de Neti-Neti (esto no, esto no). Debes negar el cuerpo y las otras Koshas -envolturas- repitiendo: “Naham Idam Shariram” - “Aham Etat Na”. “Yo no soy ni el cuerpo, ni la mente, ni el Prana. Yo soy El, yo soy El, Soham, Soham.”
Repite este Mantra mentalmente. Tienes que sentir con toda tu alma que eres el Brahman que todo lo penetra, omnipotente y bienaventurado. Esto es importante; sólo entonces podrás realizar todos los beneficios de la meditación o Japa de este Mantra. La repetición mecánica no te servirá de mucho, aunque tiene sus propios beneficios. Pero los beneficios mayores sólo se pueden realizar por el sentimiento. El sentimiento es autorrealización.
Tienes que destruir todos los Samskaras erróneos o impresiones equivocadas, todas las imaginaciones, todas las debilidades, supersticiones y vanos temores.
Aun cuando estés en las mandíbulas de un tigre, debes gritar vigorosamente: “Soham, Soham, Soham”
Perfora el velo de la ignorancia; rasga las cinco envolturas. Quita la cortina de Avidya o la no-ciencia, descansa en tu propio y esencial Satchidananda Svarupa por la fuerza de la meditación en el Mantra “Soham”.
El Jiva o alma individual repite este Mantra veintiuna mil seiscientas veces en veinticuatro horas.
Aun durante el sueño la repetición de Soham continúa por sí misma.
Observa atentamente el aliento y te darás cuenta de ello.
Cuando inhalas con la sílaba “So”.
Cuando exhalas con la sílaba “Ham”.
A esto se le llama Ajapa-Mantra porque se hace sin que se muevan los labios mientras se respira.
Repite “So” mentalmente cuando inhales y “Ham” mentalmente cuando exhales.
A la luz del Yoga, la duración de tu vida se cuenta en realidad por el número de respiraciones Soham, no por el número de año.
Por la práctica del Pranayama ahorras respiraciones Soham y puedes prolongar la vida.
Puedes observar la respiración con la repetición silenciosa de Soham, mientras estás sentado, de pie, comiendo, hablando, bañándote. Es un método fácil de concentración. Soham es el aliento de vida.
OM es el Alma del aliento. Elimina “Ha” y sustitúyelo por “Yo”; Soham se convertirá en “ Yo soy”. Si te concentras en el aliento, notarás que gradualmente se vuelve cada vez más lento a medida que la concentración se hace más profunda. Gradualmente la repetición de Soham cesará cuando exista una concentración profunda. La mente se volverá muy calmada; te sentirás feliz.
Finalmente te harás uno con el Ser Supremo.
viernes, 5 de junio de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
Chakras y corazas musculares Seminario 7 de Ashtanga Yoga Terapéutico

Según el Yoga hay siete centros de energía principales, distribuidos a lo largo de la columna vertebral que se comportan como una unidad funcional. Cada uno de estos chakras se relaciona con un segmento corporal y comprende un grupo de órganos, una glándula endocrina y un sector muscular coordinados por una porción del sistema nervioso central y un plexo del sistema neurovegetativo.
La distribución de la energía depende de estos centros cuyo modo de funcionar hará que predominen determinadas funciones fisiológicas y determinadas cualidades psíquicas.
Cada chakra posee una cualidad energética y psicológica específica. Tiene además su propia inteligencia y un modo de expresión característico. El motor esencial de su propuesta fue tomar contacto con esas inteligencias y desarrollarlas, así como establecer un sistema de decodificación de los mensajes almacenados en el cuerpo.
Los centros de energía
El Centro Bajo o chakra raíz: abarca la articulación sacro-coccígea, los glúteos, la parte posterior de las piernas y la planta del pie. Es el generador de la energía. Se relaciona con la salud y la vitalidad, con la fuerza y la autoafirmación, con la seguridad en uno mismo, con los límites, el criterio de realidad y con estar enraizado en la tierra. El aprendizaje es crear una buena estructura de sostén, resolver con éxito los aspectos materiales de la vida, dinero, vivienda, salud. Centro Lumbo-Sacro abarca la región lumbar por detrás y la pelvis y los muslos por delante; la línea interna de la pierna y el arco del pie, incluyendo el dedo gordo. Se relaciona con la distribución y circulación de la energía, con el placer de vivir, la alegría y la conexión con los demás, con la libertad, la sensualidad y el impulso sexual. La clave es aprender a dejarse llevar por la energía, fluir y disfrutar de la vida.
El Centro Medio o del Plexo Solar abarca desde la 7° hasta la 12° vértebra dorsal por detrás; el diafragma, los órganos de la digestión y los músculos abdominales por delante. Se relaciona con la vida emocional, "maya" y su característica principal es la subjetividad; la fantasía, las ilusiones y las proyecciones que hacemos sobre los otros como resultado de estas fantasías se gestan en este centro, por eso produce tanta confusión a la hora de discriminar que es real y que es irreal. Pero también es el centro del Poder Personal, que permite transmutar y avanzar en la vida hacia la consecución de nuestras metas. La aprendizaje es conectar con ese poder y discriminar que es real de lo que no lo es.
E1 Centro Cardíaco abarca las siete primeras vértebras dorsales, el pecho, la cara anterior de los brazos y la palma de la mano. Se relaciona con el afecto. Con el modo de relacionarnos afectivamente con nosotros mismos y con los otros. Con el amor, los vínculos, la entrega, la confianza, el servicio. Con la aceptación de uno mismo y el otro tal cual es. En el centro cardíaco necesitamos hacer un aprendizaje para poder desarrollar el estado de amor en la vida. Y en esta era es el aprendizaje esencial que tiene que hacer la humanidad, la del amor incondicional si no queremos autodestruirnos.
El Centro Laríngeo abarca la zona del cuello y las siete vértebras cervicales, la cara, con los cinco sentidos; la articulación de los hombros, la cara posterior de los brazos y la yema de los dedos. Es el representante del intelecto y se relaciona con la autoexpresión y la comunicación, con la creatividad, el aprendizaje y el control. A través de este centro recibimos la información del mundo externo, la educación de nuestros padres y más tarde en la escuela, transformándose mas en un represor de la energía que en un facilitador de la comunicación y la expresión espontánea y natural de nuestros sentimientos, ideas y pensamientos. Un ejemplo de este control es el nudo en la garganta y todas las patologías asociadas a esta región del cuerpo. Una persona muy centrada en este centro suele ser muy controlada o controladora, exigente y crítica. La palabras claves son "soltar, relajarse, dejarse conducir (a veces)"
El Centro Frontal, ubicado en la frente a la altura del entrecejo, abarca el cráneo y la silla turca del esfenoides donde se aloja la glándula hipófisis. Es el asiento de la Mente Superior o "YO SUPERIOR", el "Observador Interno".Este centro observa, registra, nos permite tomar conciencia aceptando todo lo que viene a nuestra mente, todo lo que somos sin juzgarnos ni juzgar. Es además el rector de las energías de todos los centros. "El director de la orquesta".
El Centro Coronario está ubicado en la coronilla de la cabeza. Le corresponde la glándula pineal. A través de este Centro establecemos la conexión con la dimensión espiritual del ser humano. La técnica para su desarrollo es la meditación, que nos conduce a la intuición de que somos parte de un TODO (consciencia cósmica).
EL CONCEPTO DE CORAZA MUSCULAR DE WILHELM REICH
Reich, discípulo de Freud, fue quien introdujo la idea de que de acuerdo a su historia personal cada individuo crea desde pequeño, como defensa ante sentimientos dolorosos, unos anillos transversales de tensión que se manifiestan como alteraciones crónicas del tono de la musculatura profunda, conformando una Plástica o Postura Corporal -que es el modo de sostenerse y de estar en la vida de cada uno-. La postura corporal implica por lo tanto un modo de caminar, de respirar, de sentir, de relacionarse con el mundo, de pensar, de ser.Estos anillos de tensión, producen además un bloqueo de energía que impide su libre circulación, lo cual afectará el nivel vibracional de cada chakra y la salud.
lunes, 18 de mayo de 2009
El libro tibetano de los muertos
El Bardo Thodol, nombre original del libro, significa “Liberación mediante la audición en el plano posterior a la muerte”. El nombre pomposo de “El libro tibetano de los muertos” se le puso en occidente para asociarlo con otro libro famoso sobre la muerte “El libro de los muertos egipcio” y de esa manera ayudar a su popularidad con la consecuente mejora en las ventas.
Lo primero que se debe diferenciar del Bardo Thodol respecto a otros libros esotéricos es su carácter religioso y filosófico. El libro es una de las piezas fundamentales del pensamiento y cultura tibetana. Un equivalente a la Biblia para los católicos. Esa importancia del libro lo separa de otras lectura “esotéricas”. Claro, alguno podría preguntarse si entonces lo que basta para separar a un libro de fantasía de los libros serios y espirituales es su antigüedad y su uso por una religión o corriente filosófica. Pero quizás ese hecho sea la prueba de la superioridad de los grandes libros religiosos. A pesar de lo fantásticos que puedan parecernos, captan en ellos la esencia del pensamiento humano y sus cavilaciones acerca de los grandes misterios del universo. Además, a partir de ellos se originan grandes corrientes de pensamiento que organizan sistemas éticos y marcos teóricos de organización social. Algo profundo se encuentra en sus páginas que golpea con fuerza la conciencia humana. Imposible pensar en los mismos efectos para una obra como “Caballo de Troya” de J.J. Benítez.
El concepto de la reencarnación dejaría a muchos occidentales temerosos de la muerte, como yo por ejemplo, muy felices. Al no existir la muerte que me lleva a la nada o al infierno puede estar tranquilo, mi mente no dejará de percibir. En el caso de los budistas orientales es todo lo contrario, debemos liberarnos de esta vida de sufrimiento. Esta liberación puede ser en vida mediante la iluminación como lo hizo el gran Siddharta o mediante el período (o Bardo) de 49 días que es el estado intermedio entre la vida que acaba y la vida que se reencarna. Ese tiempo que los occidentales consideran muerte para los tibetanos solo es un estado intermedio entre el fin de una vida y la reencarnación en otra.
Como se anticipa en el propio título del libro, la liberación se alcanza mediante la audición. Un grupo de monjes tibetanos preparan el cuerpo del muerto que un iniciado pueda recitar los versos del libro en presencia del difunto y así guiarlo en su camino por la etapa intermedia. Es una segunda medida, ya que también se espera que el muerto haya leído el libro previamente y lo recuerde al momento de pasar por los diversos momentos del estado posterior a la muerte.
El fin último de la recitación no es conducir el alma del muerto lo más rápido posible a su nueva encarnación. Lo que se busca con la recitación es que el muerto pueda despertar a la etapa de iluminado y liberarse del espiral de las encarnaciones. Esto que puede parecer sorprendente para un hombre occidental no lo es. Basta con pensar en que la iluminación consiste en entrar a una existencia superior en la que todo es felicidad y en la que nos fundimos para la eternidad con el absoluto. Afortunadamente esto es algo que construimos nosotros con nuestro conocimiento.
Uno de los pasajes más inquietantes del libro tibetano de los muertos es aquel en el que se presentan visiones terroríficas al muerto. Espantosos demonios acosaran al difunto durante este estado intermedio y él deberá vencerlos recordando que solo son producto de su imaginación y que solo aparecen para perturbarlo en su camino a la liberación. Una vez que supere esa etapa podrá volver a sentir el deseo de un cuerpo que contenga el alma y regresar en una nueva reencarnación o superar este último escollo, renunciar a volver en un cuerpo material y liberarse con la iluminación del Nirvana.
Este clásico universal del siglo VIII se le atribuye según la tradición budista tibetana a Padma Sambhava, monje budista que fundó la corriente de los monjes lamas. También cuenta la tradición que al sufrir los monjes lamas severas persecuciones por su religión se enterraron o escondieron varios libros con las enseñanzas del Bardo Thodol para que se conservaran a lo largo de los años. Luego serían desenterrados por monjes escogidos, maestros tertones, que serían en algunos casos reencarnaciones de los primeros monjes lamas.
Afortunadamente, gracias a la revolución digital que tenemos, todos los interesados podemos disfrutar de la lectura de este gran libro en este enlace gratuito. Como un último dato estimado lector, le indico que este libro comparte una de esas extrañas tradiciones de los libros sagrados. Se dice que aquel que lo lea al menos una vez en la vida se salvará de todos los tormentos de la muerte. Disfrute su lectura.
Alberto Alejosdomingo, 17 de mayo de 2009
Ramandis,expertos del yoga
De hecho, hay muy poco sādhus que practiquen Hatha Yoga, excepto quizá al principio de su práctica.

Este Baba practica yoga diariamente y finaliza su paṅk-agni tapasya colocando el mundo en su cabeza. Esta postura es emblemática para la vida de un sādhu, pues “invirtiendo todos los valores”, actuando de forma contraria a la naturaleza humana, trata de acelerar la iluminación.
Patañjali
Los Yoga-Sutras de Patañjali es el tratado básico de yoga, datado entre unos doscientos años A.C. y trescientos D.C. Patañjali no fue el inventor del método, sino que sistematizó las doctrinas y técnicas tradicionales.
Las técnicas del Hatha Yoga pudieron haber sido desarrolladas por los antiguos chamanes y hombres-medicina en los tiempos prehistóricos del “Dios Cornudo”.
En el curso de muchos siglos, estas técnicas se desarrollaron más a fondo y hasta cierto punto fueron sacralizadas por los Tántricos. Éstos, además de utilizarlas para sus rituales ocultos, profundizaron en los ejercicios físicos y de respiración para adquirir energías sobrenaturales, que entonces era básicamente lo que se pretendía conseguir.
En la práctica del Hatha Yoga, el cuerpo, la respiración y la mente se consideran como un todo funcional, en el cual la acción de uno afecta a los otros dos.
El control del cuerpo a través de la práctica de distintas posturas disminuye el ritmo de la respiración; a su vez, el control de la respiración apacigüa las “olas” de la mente, conduciendo eventualmente a un estado de conciencia pura e imperturbable.
Aunque los ejercicios de yoga tienen que practicarse de forma conjunta, al ser el cuerpo el vehículo material para todas las funciones y ser más fácil de manipular, constituye el objeto primario de atención.

Ramatma Das
Prāṇa
Otro aspecto de la respiración que es preciso ejercitar y controlar es el prāṇa. Ésto es la “fuerza vital”, el “aire vital”, que no es el aire en sí, sino una parte imperceptible de él --para los sentidos ordinarios.
Prāṇa penetra el cuerpo con la respiración y circula a través de una red imperceptible de canales sutiles de energía, los nāḍīs.
La captación de prāṇa puede aumentarse mediante ejercicios de respiración, es decir, mediante prāṇayama, y puede conducirse a distintas partes del cuerpo mediante posturas yógicas y concentración mental.

Ramnath Giri en padmasana
Āsanas
Las distintas posturas, conocidas como āsanas, limpian los nāḍīs, estimulan el flujo de prāṇa y facilitan un padmāsana perfecto, o postura del loto, para que pueda mantenerse durante mucho tiempo sin molestia.
Padmāsana es la postura básica para todos los ejercicios mentales y de meditación, puesto que alinea los nāḍīs, los “centra” en el cuerpo, y los inmoviliza.
A excepción de los Aghoris, todos los sādhus son vegetarianos.
Pero hay algunos Babas, especialmente entre los Ramanandis, que se conocen como Phalaharis y comen solo fruta, arroz y algunos vegetales “silvestres”.
Y hay unos pocos, todos Ramanandis, que restringen su dieta incluso aún más y se alimentan solo con leche, los Dudhadharis.
La leche es más que un simple alimento físico; como uno de los cinco productos de la vaca sagrada es una sustancia espiritual.
Todos los sādhus ayunan en el ekādaśī, el undécimo día después de cada luna llena y cada luna nueva, en que los vegetarianos comen el alimento de los Phalaharis, los Phalaharis toman solamente leche, y los Dudhadharis beben solamente agua.

Narayana Das, el santo dirigente de un importante ashram, es un conocido “bebedor de leche”. Desde hace más de cuarenta años, su único alimento ha sido dos vasos de leche al día.
Además, algunos siguen una dieta selvática, comiendo solamente alimentos no cultivados, o siguiendo una mono-dieta.
Algunos sādhus mantienen que incluso sería posible vivir solamente a base de agua, ya que así se hacía antiguamente, o incluso más increíble todavía, vivir solamente de aire.
Este rumor llegó incluso hasta Europa en el siglo XIV, con el Livre des Merveilles, que afirmaba que había gente en la India que “vivía del aire” o del “aroma de las flores”.
Via: Yogadarshana
lunes, 11 de mayo de 2009
Brahmari, la respiración de la abeja

Este Pranayama menor es uno de mis favoritos. En las clases tanto niños como adultos disfrutan de su práctica , ya que ayuda a mejorar la sensación de embotamiento del mundo, de contaminación sonora y visual a la que sometemos al sistema nervioso.Su práctica diaria durante 5 minutos ayuda a activar el S.A.R.A, un sistema regulador de nuestro cerebro que filtra los estímulos sensoriales. Refresca nuestra mente, disipando el embotamiento, armoniza y relaja antes de dormir.
En bhramari prânâyâma se emite un sonido similar al zumbido de una abeja, tanto durante la inspiración como durante la espiración.
Este sonido puede asimilarse también al de un ronquido voluntario, sostenido y uniforme, o al de la letra “N” en la pronunciación de la palabra “mango”.
Durante la práctica de bhramari se efectúa shanmukhimudra.
TEXTOS CLÁSICOS
Inspirar rápidamente, produciendo el sonido del vuelo de un abejorro, y expirar a continuación con lentitud (después de efectuar kumbhaka), produciendo el sonido del vuelo de una abeja; con la práctica de este ejercicio, los grandes yoguis experimentan una felicidad indescriptible en sus corazones (Hathayogapradipika, 2.68).
El yogui debe practicar puraka y kumbhaka tapándose los oídos con las manos, pasada la medianoche y en un lugar donde no se oigan los animales ni ningún otro ruido. Entonces se escucharán varios sonidos en el interior del oído derecho. Al principio se oirá como el canto de un grillo, después, sucesivamente, como el sonido de la flauta, el ruido del trueno, el de un escarabajo, el de campanas, el del gong metálico, trompetas y timbales, miridanga, tambores de guerra y dundubhi. Practicando diariamente este kumbhaka, se conocen todos estos sonidos. Finalmente, se escucha el sonido anahata, que proviene del corazón. Este sonido origina una resonancia, y en esa resonancia hay una luz. La mente debe sumergirse en esa luz. Cuando la mente se concentra profundamente, se alcanza paramapada (la sede mas alta de Vishnu). Con el dominio de este bhramari—kumbhaka se obtiene el samâdhi (Gherandasamhita, 5.78-82).
SHANMUKHI MUDRA.
Se trata de una técnica para ayudar a cerrar (sellar) los canales de los sentidos (ojos, oídos, fosas nasales y boca) con los dedos de las manos ( prathyahara).
Se utilizan las puntas o las yemas de los dedos: los pulgares taponan los oídos, los índices y los dedos medios se apoyan suavemente sobre los párpados cerrados, los anulares cierran las fosas nasales presionando ligeramente justo donde finaliza el hueso de la nariz y, finalmente, los meñiques se apoyan en las comisuras de los labios cerrados.
Las uñas de los pulgares deben mantenerse muy cortas para taponar los oídos con sus puntas. En su defecto, presionar con las yemas el trago (pequeña protuberancia cerca de los oídos) sobre los agujeros de los oídos.
Cuando se utiliza este mudra de forma permanente, la respiración se efectúa aflojando la presión ejercida por los dedos anulares y regulando con su ayuda el flujo del aire a través de una u otra fosa nasal, si es preciso.
Los codos permanecen levantados a la altura de los hombros para que los brazos estén paralelos al suelo.
La concentración debe dirigirse a la visualización de luces, causada por la ligera presión sobre los párpados, y al sonido interior de vacío, causado por el taponamiento de los oídos con los pulgares. Este mudra permite experimentar una profunda interiorización.
TECNICA
— Espirar profundamente y adoptar shanmukhimudra.
— Efectuar una inspiración profunda por ambas fosas nasales produciendo un sonido agudo zumbante.
— Presionar con los anulares para taponar ambas fosas nasales, mientras se retiene la respiración con los pulmones llenos.
— Aflojar mulabandha, destapar ambas fosas nasales y espirar lenta y profundamente emitiendo un sonido grave similar al zumbido de una abeja. De forma opcional, se puede frenar ligeramente la salida del aire con ayuda de los dedos anulares.
— Presionar con los anulares para taponar ambas fosas nasales, mientras se suspende la respiración con los pulmones vacíos.
— Esto constituye un ciclo. Continua efectuando los ciclos correspondientes al programa de prácticas.
— El ritmo de la respiración debe ser 1:1:2:1
Beneficios
Disminuye la presión sanguínea. Elimina la ira, ansiedad y tranquiliza la mente. Elimina dolencias de la garganta, fortalece y mejora la voz.
Contraindicaciones
Bhramari no presenta contraindicaciones, pero no debe forzarse los pulmones ni practicarse tumbado sobre la espalda. Dentro de una secuencia, bhramari se realiza después de kapalabhati y nadi sodhan, e inmediatamente antes de la meditación.
Esta nota está dedicada Malala y Sebastián, mis alumnos de Yoga Blog. Adopten con amor su práctica y verán cómo la mente se refresca de todo cansancio y se relaja armónicamete.
Namasté!
domingo, 26 de abril de 2009
(Yoga) Darshana-Upanishad Doctrina Secreta del Sistema (Yoga)

Esta upanishad es un texto de redacción clásica, en el sentido de que se presenta a
si misma como las enseñanzas dadas por el liberado Dattatreya al sabio Samkriti. Por
otro lado, las materias enseñadas se exponen en el orden natural, calcado sobre el
de las indicaciones del ashtangayoga de Patañjali. El mismo título sugiere que se
intenta resumir las enseñanzas existentes, lo cual convierte la obra en uno de los
últimos textos existentes en este género de literatura.
Sin embargo, los autores han intercalado en diversos lugares del texto lecciones
concernientes a materias que no figuran en los yogasutras. Así, por ejemplo, la teoría
de los nadis (canales por los que circulan los alientos vitales) y una larga explicación
sobre la geografía del cuerpo sutil (con sus montañas, ríos y lugares de
peregrinación). De la misma forma, se modifican ligeramente y se amplían a diez los
preceptos ético-morales (yama y niyama).
La yogadarshanopanishad esta dividida en diez khandas (capítulos o secciones) de
longitud desigual. Resulta sorprendente la desproporción que existe entre estos
distintos capítulos: diez estrofas (slokhas) para el samadhi frente a cincuenta para el
pranayama, apenas seis estrofas para dhyana, cuando se dedican mas de sesenta
para hablar de los nadis. Muy probablemente los autores de la Upanishad pensaron
que carecía de utilidad repetir las claras y precisas enseñanzas de los yogasutras
sobre cuestiones de técnica, pero que era misión suya comunicar algunos de los
comentarios que les hacía su guru. Así por ejemplo, en el capítulo consagrado a
dharana (fijación de la atención sobre un solo punto) no se dice nada sobre la técnica
a emplear para lograr esta inmobilidad del complejo mental, pero enseña que los
adeptos harán bien en utilizar dharana para reconocer en su cuerpo la presencia de
los cinco elementos con las divinidades que son sus guardianes. En este terreno, la
upanishad eligió dar una enseñanza paralela, complementaria de la que contienen
los textos básicos; al hacerlo, nos transmite, sin duda, las lecciones originales del
maestro que dirigió su elaboración.
El interés de la yogadarshanopanishad radica, pues, esencialmente en las doctrinas
esotéricas referentes a la anatomía sutil y su analogía con el mundo terrestre: los
nadis son rios provistos de lugares sagrados (tirthas). Estos lugares de peregrinación,
frecuentados por los devotos de las diversas sectas hinduistas, son en el cuerpo sutil
puntos privilegiados que deben ser reconocidos con la ayuda del guru. Igualmente, se
relaciona la circulación del prana en el cuerpo con el paso del sol a través del
zodíaco.
No menos interesante es reparar en que la yogadarshanopanishad se esfuerza en
reconciliar el vedanta con el yoga; el “leit-motiv” del texto es que atman es idéntico a
brahman y que éste, siendo esencia pura, trasciende absolutamente el mundo de los
fenómenos; en último término se duda de la existencia del universo, ya que los
autores llegan a afirmar que no existe mundo fenoménico (X.3), posición extrema que
da lugar a la negación de todo lo que no es brahman: el propia samsara
(transmigración) no es sino una ilusión carente de realidad.
En consecuencia, el “fruto” del yoga es, para el adepto, tomar conciencia con ayuda
de la meditación y otras prácticas que conducen al samadhi, de que nada existe
(fuera de brahman). Si lo logra adquiere ese estado de soledad trascendental
(kaivalya) que ya los yogasutras proponían como objetivo a quienes iniciaban el
camino del yoga.
CAPITULO PRIMERO: YAMAI.1. El gran yogui Dattatreya, magnánimo señor, es él, vishnu, el grande, el de los
cuatro brazos, que reina absolutamente sobre la ciencia del yoga.
I.2. Así pues, su discípulo favorito, Samkriti Maharshi, un día que estaba a solas con
su santo guru, inclinándose ante él, le habló juntando las manos en señal de respeto.
I.3. «Enséñame, señor, esta ciencia del yoga, con sus ocho miembros, pues sé que
conociendola me convertiré en un liberado en vida (jivanmukti)».
I.4. Vishnu le respondió: «escúchamen bien Samkriti, te voy a enseñar el yoga».
I.5. Los ocho miembros son: abstenciones (yama), observancias (niyama), posiciones
(asana), control de la energía fundamental (pranayama), abstracción sensorial
(pratyahara), concentración (dharana), meditación (dhyana) e interiorización completa
(samadhi).
I.6. Las diez abstenciones son: no causar daño, comunicarse con sinceridad, no
robar, moderación en los placeres sensuales, compasión, ecuanimidad, fortaleza de
espíritu, confianza (en alcanzar el objetivo), moderación en la dieta y limpieza.
I.7-8. No causar daño a nadie en acto, palabra o pensamiento, es ahimsa, según el
veda, pues atman esta presente en todo, inaccesible a los sentidos, en todos los
seres.
I.8. Reconocer a atman en todo es el ahimsa verdadero, como afirman los sabios.
I.9-10. Lo verdadero es lo que se percibe por la visión, el oido y los otros sentidos,
pues todo lo que existe es brahman, como dicen los que saben.
I.11. No codiciar con el pensamiento el bien ajeno, sea paja, oro, joyas o perlas, es la
honradez.
I.12. Y en el atman no ver su contrario, es ser mas honrado aún: así se expresan los
que saben.
I.13. Practicar la moderación sensual, aplicando tu espíritu sin distracción a la
búsqueda de brahman, y absteniéndote de las mujeres en acto, palabra y
pensamiento, incluso de tu propia esposa, salvo en los dias siguientes a la regla.
I.14. Tener compasión es contemplar al prójimo en acto, palabra o pensamiento,
como si fueses tú mismo: así se expresan los que saben.
I.15. Comportarse siempre de la misma forma con respecto a cualquiera, hijo, amigo,
esposa, enemigo, es ecuanimidad.
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I.16. La octava abstención (fortaleza de espíritu) es no ceder a la debilidad de
encolerizarse contra los enemigos, aún cuando ellos te provoquen.
I.17-18. Fortaleza de espíritu es saber que el conocimiento despierta por el
renunciamiento al mundo y el estudio de las escrituras sagradas, conjuntamente con
la fe en lo que afirma el veda: "yo soy atman y nada más".
I.19. Se progresará en el camino del yoga ahuyentando la gula del alimento que se
sirve.
I.20-22. Mantener limpio el cuerpo frotándolo con barro y agua: así se purifica el
exterior.
I.21. Pero no hay que olvidar la pureza de espíritu que consiste en saber que se es
puro en el fondo de uno mismo.
I.22. Pues el atman es puro, a diferencia del cuerpo que es impuro: quien lo olvide,
aún lavando su cuerpo, lo perderá todo, como el insensato que, dejando el oro, coge
el puñado de tierra.
I.23-24. El yogui que se sacia con la ambrosía de conocimiento tras haber
abandonado el mundo no tiene ningún deber que cumplir.
I.24. Si imagina tenerlo no tendría derecho a ser llamado sabio.
I.25. Conocer atman es comprender que no existe nada que valga la pena hacer en el
mundo; así pues, es preciso, por medio de las abstenciones, llegar a comprender el
atman como idéntico al inmutable brahman.